Por qué un monocasco es mejor que un catamarán para un chárter de un día

Por qué un monocasco es mejor que un catamarán para un chárter de un día

Para empezar, quiero dejar claro que me encantan los catamaranes. Su velocidad, diseño y comodidad son innegables. En 2011 crucé el Atlántico como primer oficial a bordo de un Lagoon de 62 pies. Tenía mi propio camarote con una cama enorme, y podía ducharme y afeitarme mientras contemplaba el inmenso océano Atlántico a través de la ventana.
Entiendo perfectamente que, cuando alguien tiene el dinero, la motivación y el deseo de ver el mundo en barco, se compre un catamarán. Ofrecen muchísimo espacio y una gran comodidad para vivir a bordo a largo plazo.
Sin embargo, hace unos años estuve en contacto con un cliente australiano que quería alquilar un catamarán en Estepona. Hablamos durante bastante tiempo y le pregunté por qué insistía tanto en un catamarán. Nunca me dio una respuesta clara y, al final, no llegó a navegar conmigo. Aquella experiencia me frustró un poco, pero también me hizo reflexionar: ¿qué atractivo tan grande tiene un catamarán para una excursión de un día que yo no pueda ofrecer, o incluso mejorar?
La respuesta es clara cuando analizamos la realidad de un chárter de un día.
 
La trampa del diseño: por qué la proa es el peor sitio para estar
Debido a la propia estructura del catamarán, los invitados que quieren disfrutar de las vistas o ver el mar tienden a irse de forma natural a la parte delantera (la proa). Sin embargo, la proa de cualquier embarcación de recreo es el peor lugar para quedarse durante mucho tiempo.
    • El movimiento: La proa es la zona que más se mueve con el oleaje. Las personas propensas a marearse siempre estarán mucho mejor en la popa (la parte trasera), donde el movimiento se reduce al mínimo y pueden mantener la vista en el horizonte.
    • Sin espacio para socializar: En la proa de un catamarán no hay asientos cómodos alrededor de una mesa. Es muy incómodo compartir unas copas, comer algo o charlar relajadamente.
    • La red exterior: La famosa red entre los dos cascos está ahí por razones de seguridad y ligereza, no por confort. No es un lugar cómodo para relajarse durante una excursión de un día.
    • Sin protección solar: En la proa de un catamarán no hay sombra. Bajo el sol del Mediterráneo o del Estrecho, esto se vuelve insoportable rápidamente.
    • El dilema de la navegación: Como los clientes se empeñan en quedarse en la red de proa por falta de espacio detrás, los capitanes rara vez —o nunca— pueden izar las velas por motivos de seguridad. Al final, se pasa el día navegando a motor.

La ventaja del monocasco: comodidad y auténtica navegación
Aquí es donde el monocasco marca la diferencia. En mi barco, la zona principal para los invitados está en la bañera, en la parte de popa. Desde aquí, puedes sentarte cómodamente alrededor de una mesa grande y disfrutar de una vista de 360 grados del Estrecho.

 
BOOK NOW
Scroll to Top